Testimonio de una de las fundadoras

Estimados amigos y compañeros de viaje,  

El día 12 de agosto del 2020 fui diagnosticada de un cáncer de mama en un estadio avanzado con ganglios afectados. 

Tenía por delante un largo año de fuertes tratamientos de quimioterapia, radioterapia, una cirugía consistente en una mastectomía derecha más linfadenectomía axilar y reconstrucción con colgajo. Cuando finalicé en julio del 2021 todos esperaban que mi cuerpo estuviera destrozado después de los tratamientos recibidos, pero gracias al entrenamiento desde el primer día de forma individualizada y por una gran profesional, así como los consejos de nutrición y la ayuda de la fisioterapia especializada en linfedema mi recuperación y los efectos de los tratamientos fueron espectaculares.  

A lo largo de ese intenso año conseguí tener una buena calidad de vida, mejorar el sueño, el apetito y las ganas de seguir luchando para poder vencer a esta enfermedad hasta tal punto de olvidarme hoy en día muchas veces que la he pasado.  

Sigo entrenando y cuidándome, pero sentí la necesidad de mostrar a todas las personas que pasan por esta situación los beneficios tan inmediatos y milagrosos que tiene el entrenamiento supervisado, individualizado y controlado por un profesional que en mi caso me cambio la vida.  

Aquí sigo luchando cada día, sin permitir que me reste calidad de vida, aprovechando cada momento que me surge, pero teniendo como mi primera prioridad en mis tareas diarias el ejercicio físico.  

Os animo a que lo intentéis, los beneficios son tan inmediatos que no podréis dejarlo nunca más. Aunque nunca hayáis hecho ejercicio, aunque tengáis una edad avanzada, ¡¡¡nunca es tarde para empezar!!! 

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